Las dos misiones de Scioli: gestión y enlace entre Alberto y Cristina

 


Asumirá esta semana en el Ministerio de Desarrollo Productivo. Impronta de estímulo a la industria nacional y al trabajo argentino. Visitará Pymes y fábricas. El recelo de Massa.

Daniel Scioli llega al país después de dos años en medio de la interna oficialista que, si bien no se puede decir que desapareció, sí dejó de escalar. Su presencia en el gabinete apunta a convertirse en un espacio de gravitación de poder propio, con llegada directa a ambos integrantes de la cúpula presidencial, Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

Todavía no está definido el día de asunción del nuevo ministro de Producción, pero puede ser entre lunes y martes. Su nueva función tendrá dos ejes, la gestión y la descompresión política dentro de un gabinete partido por la interna oficialista. Si bien recién ahora el exgobernador pasó de un lugar más satelital en el gobierno a manejar un ministerio importante, su figura ya había empezado a recuperar brillo cuando pasó a visitar por el Senado a la vicepresidenta. Allí charlaron a solas sobre la situación comercial con Brasil. Fue hace un mes, cuando Alberto y Cristina todavía no habían descongelado el diálogo. Si bien en ese momento no se especuló con su ingreso al gabinete, Scioli dejó de autopercibirse albertista y se lo empezó a pensar como una figura que podía funcionar como pivot entre ambos dirigentes. Fue entonces cuando su nombre quedó a mano en caso de emergencia, que en Argentina no tardaría en llegar.

Es por eso que cuando Matías Kulfas salió eyectado del ministerio, no hubo una eterna procrastinación del Ejecutivo para designar a su sucesión. Sin embargo, su definición no fue inmediata. Es que, presto, Sergio Massa se propuso como reemplazo, pero con mayores atribuciones e incluso fantaseó con acaparar la cartera de Economía también, en una especie de megaministerio que lo pondría por encima de Martín Guzmán. Alberto no quiso saber nada con modificar la estructura ministerial en un momento tan tenso y menos alterar el delicado orden interno de la colación oficialista, todo a la vez. Descartó la propuesta, y a cambio lo sumó al viaje a la Cumbre de las Américas. Massa aceptó, vio en el viaje una oportunidad para poder hablar a solas con Alberto y poder explicarle sin apuro cuál es su visión de la coalición y cómo piensa él que tiene que reordenar el gobierno.

En ese contexto, en el brindis por el día de las y los periodistas, poco antes de subirse al avión, Massa volvió a mostrar su inclinación por criticar a los países que fueron excluidos del encuentro por Estados Unidos. Sin embargo, esa iniciativa duró poco. Una vez allá, fue el presidente quien dejó en claro la posición argentina crítica a la injerencia estadounidense en los asuntos internos de los demás países en un discurso contundente bajo la escucha atenta de Joe Biden.

Por lo pronto, Massa mira con recelo la incorporación de Scioli al Gabinete porque evalúa que compiten en la misma cancha, por el mismo sector del electorado. Pero por ahora Scioli no quiere hablar de las elecciones de 2023. “Primero tiene que hacer una buena gestión en el Ministerio”, advierten cerca suyo y proponen dejar especulaciones proselitistas de lado. Lo acompañarán Ariel Schale, secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, quien ya compartió gestión con Scioli en la Provincia de Buenos Aires y seguirá en su cargo. Schale es uno de los funcionarios clave del Ministerio porque se encarga de la planificación de importaciones empresa por empresa.

Otro que trabajó ya con Scioli en la Provincia es Guillermo Merediz, secretario de la Pequeña y Mediana Empresa y los Emprendedores, quien seguirá en su cargo. Lo mismo ocurrirá con María Apólito, quien iba a pasar de subsecretaria de Economía del Conocimiento a secretaria de la misma área. También se quedará en el cargo quien hasta ahora ocupó la Secretaria de Minería, Fernanda Ávila, que había llegado de la mano de Raúl Jalil, gobernador de Catamarca. El resto del personal que se incorporará será técnico y no político, según especificaron fuentes sciolistas, gente de su confianza administrativa.

El jueves lo despidió el vicecanciller, le agradecieron haber sido un puente que sirvió para restablecer el vínculo entre los dos socios más importantes del Mercosur. En Brasil pidieron que esto se matanga, por eso su reemplazo no está definido, y se evalúa que la embajada quede con representación comercial y la designación política se concrete después de las elecciones de ese país, en donde se prevé el triunfo de Luis Inácio Lula Da Silva en octubre.

Scioli quiere darle una impronta productivista al Ministerio, vinculada a la industria nacional y trabajo argentino con el objetivo de generar inversiones, divisas y puestos de trabajo. Según adelantaron, una de sus primeras actividades será la visita de pymes y fábricas, evaluar el funcionamiento de los programas y medidas en marcha. También tiene la intención de incorporar en la agenda legislativa la sanción de los proyectos de electromovilidad y agroindustria que quedaron pendientes de la gestión de Kulfas. Se define como un hombre que sabe lo que es estar de los dos lados del mostrador debido a su pasado pyme, su padre fue uno de los fundadores de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). “A los inversores de más de mil dólares los recibo personalmente”, suele decir.

También tiene en su mira potenciar las economías regionales a partir de la articulación con los gobernadores a quienes llevó varias veces a San Pablo y Brasilia. Por lo pronto, piensa en traer filiales de General Motors, Hawaianas y Electrolux para comenzar a promover la sustitución de importaciones. Habrá que ver si también logra traer de Brasil la cadena de producción de Techint, tal como pidió la vicepresidenta Cristina Fernández.   


Tiempo Argentino

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