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La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina,

La Provincia se endeudó en 1.000 millones de dólares más


Por Diego Estévez

La provincia de Buenos Aires realizó una nueva colocación de bonos de deuda 2016 en dólares por mil millones de dólares, con vencimiento a tres y diez años, y pagó una tasa de 7,87% anual. Remarcó, así, una senda que no se interrumpe en la gestión del ministro de Economía del gobierno de María Eugenia Vidal, Hernán Lacunza: emisión tras emisión, el endeudamiento bonaerense crece en espiral.

Como en casi todas las colocaciones, a través de un comunicado oficial, se habla de operaciones “exitosas e históricas”. En este caso, el encargado de dar la “buena noticia” fue Lacunza, quien destacó que "esta tasa es la más baja que paga la provincia en su historia”, según publica Letra P.

“Colocamos a casi la mitad de tasa de lo que colocó la gestión anterior hace un año”, comparó el funcionario, y fue por más: “Eso demuestra la confianza que la gobernadora Vidal y su gestión generan hoy a nivel internacional", se entusiasmó.

La colocación se dividió en dos. Para un tramo de U$S500 millones se emitió un bono con vencimiento a tres años a una tasa del 5,75% y, para el otro, también por U$S500 millones, un título a diez años de vida promedio (con vencimiento en los años nueve, diez y once) y una tasa de 7,87%.

Según datos del Ministerio de Economía, en la última colocación en dólares que hizo la gestión de Silvina Batakis, ministra del área con Daniel Scioli como gobernador, se pagó 10,25% por un bono a 5 años, lo que implica 2,5 puntos por encima de la tasa pagada en esta colocación. Y en el otro tramo aseguran que se pagó “casi la mitad (5,75%) en una comparación inexacta, ya que ese bono de la administración anterior vencía a cinco años y éste lo hace en nueve y hasta 11 años.

Lo que no se explica en ningún comunicado de ninguna administración es que, lejos de encarar una senda de desendeudamiento o reordenamiento de las cuentas públicas, la Provincia, ahogada por cuentas que no cierran y una gestión errante, sólo se muestra disciplinada y constante en una variable: tomar deuda sistemáticamente para reprogramar deuda vieja y tapar baches del gasto corriente.

La Provincia tiene urgencias financieras y por cada punto de interés en estas colocaciones debe afrontar un pago de U$S12 millones anuales más la cancelación del capital (valor del bono que vence).

Aunque en este caso se dijo que los fondos obtenidos por esta emisión se utilizarán para obra pública, sin dar detalles de su asignación o quién administrará semejante partida de dinero: unos $15.000 millones al tipo de cambio de mercado. Quizá lo haga el titular de Infraestructura, Edgardo Cenzón, acorralado por propios y extraños en los pedidos de obras urgentes que necesitan casi todos los distritos bonaerenses.

Sin ir más lejos, ayer mismo no pudo dar respuestas a un pedido de senadores y diputados propios para dar fechas ciertas en el reinicio de las obras para arreglar la autovía 7, que pasa por Chacabuco y Pergamino, entre otros distritos, y obras hídricas que reclaman en la segunda sección electoral para evitar inundaciones.

LA DEUDA. En abril pasado, la administración Vidal adjudicó $1.027,8 millones en Letras a una tasa del 33,75 por ciento. Por supuesto, Lacunza, tras la operación financiera, dijo que “la emisión fue un éxito porque se logró achicar el stock de Letras”. Difícil de explicar desde una mirada técnica, esa colocación sólo desnudó una tasa cara que deja implícita la percepción de los inversores: comprarle deuda a la Provincia aún es muy riesgoso y más a largo plazo, por eso los inversores lo hacen sólo si la tasa de retorno es muy alta. Más que alta, exorbitante.