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La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina,

El macrismo resultó ser un puñado de arena en los engranajes de la república

Por Mario Derch .- Presidente de la Confederación General de la Industria, también Director de Fundación Exportar y de UBATEC, la unidad de vinculación tecnológica de la UBA y vicepresidente del Parque Industrial Tecnológico SAPEM, justificó, de la siguiente manera,  la preocupación que generó en el sector industrial el candidato a presidente de Cambiemos con sus ideas devaluacionistas;

La minoría conservadora se carteliza:

“Esta versión remozada de la anti patria, enemigo lógico de una construcción colectiva de igualdad de oportunidades, ahora definida como "círculo rojo" etc., no es más que un contragobierno que, excede a un anti-oficialismo circunstancial, este sector constituye ni más ni menos que una política permanente; son la expresión de una disputa de poder emprendida por representaciones de intereses muy específicos que vinieron controlando estructuras del Estado, medios de gestión y producción de sistemas normativos además de los de producción y acumulación de riqueza durante décadas y no están dispuestos, así como así, a resignar esa situación.

Hoy es Macri, ayer fueron Krieguer Vasena, Cavallo, Alsogaray, Martínez de Hoz etc., su nefasto éxito con Menem y sus fallidos imitadores por medios democráticos cuando no les quedó otra, Chamizo, Manrique, De la Rúa, López Murphy, De Narváez y Massa entre otros.

Los beneficiados durante el caos de 2001 en Argentina

Existen suficientes estudios que demuestran que en toda la etapa de fuerte estancamiento de la economía argentina, entre finales de 1997 y el estallido de la crisis, en 2002, la expansión de los negocios y la rentabilidad de las 200 empresas más grandes de las instaladas en el país fueron absolutamente anti cíclicas. Es decir, que mientras la economía general del país se estancaba y retraía, esas empresas tenían ganancias como mínimo de tasas de dos dígitos.

La suerte de las pequeñas y medianas industrias, en cambio, está inevitable y automáticamente atada a la realidad social de los habitantes del país, a la capacidad de consumo del conjunto de los sectores sociales, y no sólo de aquellas minorías que concentran en sus manos la mayor parte de los ingresos y recursos.

Debilitamiento del salario y por ende del mercado interno, eliminar la competencia recortando asistencia al desarrollo empresario nacional e independiente


Los planteos devaluacionistas, ya publicitados abiertamente por el macrismo, conllevan por lo pronto, en la Argentina de hoy, la exigencia de priorizar la producción para el mercado internacional y el deterioro del mercado interno. 

Es que la pérdida comparativa del valor del peso reducirá en forma abrupta los niveles de consumo de los segmentos mayoritarios de la población –como consecuencia de la caída de la capacidad de compra del salario de los trabajadores ocupados y del crecimiento de los niveles de desocupación típico de los procesos devaluatorios – con el subsiguiente deterioro de las ventas de la producción de las pequeñas y medianas empresas industriales. 

Secuencia inmediatamente posterior de ese proceso: se verán fuertemente reducidas las inversiones en investigación y aplicación tecnológica y en equipamiento de las pequeñas y medianas empresas, responsables hoy del 71% de la mano de obra ocupada. Macri, sus 200 amigos y sus técnicos representan a esa minoría incapaz de competir en igualdad, por eso necesitan de sus históricos privilegios.